La ruta de la seda

Se decía que eran necesarios 200 días para atravesar la Ruta de la Seda. Pero no había una única "ruta", sino una más bien frágil red de caminos de caravanas que atravesaban algunas de las montañas más altas y de los desiertos más desolados del planeta. Estas antiguas rutas, utilizadas durante miles de años, que el general chino Zhang Qian, según se considera, abrió en el siglo segundo antes de Cristo, no tenían un nombre particular. "Ruta de la Seda" es una designación relativamente reciente, inventada por el explorador alemán Ferdinand von Richthofen en el siglo XIX.

Aunque la ruta se expandió a lo largo de los siglos, la red tenía su origen oriental en la capital china Ch'ang-an (la actual Xi'an). Hacia el oeste, la ruta se dividía en Dunhuang para rodear el temido desierto de Taklamakan con una ruta norte y otra sur. Ambos caminos se juntaban de nuevo en Kashgar, desde donde una serie de pasos de montaña atravesaban las cordilleras del Pamir y Tian Shan. Tras las montañas, el valle de Fergana (actual Uzbekistán), Samarcanda y Bujara, y más allá de Merv los caminos seguían por Irán, el Levante y Constantinopla. Las mercancías de Oriente y Asia Central llegaban así finalmente a puertos de embarque en el mar Negro y el Mediterráneo, donde se volvían a cargar las caravanas de vuelta con mercancias de Occidente. Además, en la parte central de la red de caminos, se bifurcaban rutas hacia la India a través del Karakorum, y por el norte hacia el Volga a través de la estepa.

Oriente importaba oro, plata, marfil, jade y otras piedras preciosas, lana, caballos, vidrio de color (técnica mediterránea originalmente tan inexcrutable para los chinos como la producción de la seda en Occidente), pepino, nueces, granadas, uva y vino, especias,…Por su lado, Occidente compraba seda, porcelana, papel, té, especias, hierbas medicinales, gemas y perfumes, entre otros.

Pero la auténtica importancia de la Ruta de la Seda en la historia de la Humanidad fue el resultado del intercambio de ideas, tecnologías y religiones que ocurrió entre las muy diversas culturas que la usaron. Maniqueismo, Zoroastrismo, Budismo, Cristianismo Nestoriano, Judaismo, Confucianismo, Taoismo y el chamanismo de los nómadas de las estepas coexistieron e incluso se entremezclaron, hasta la llegada del Islam que acabaría dominando Asia Central.

La destrucción y turbulencias de la era de Gengis Kan y Amir Timur marcaron el inicio del declive de esta forma de intercambio comercial. Finalmente, la posterior apertura de rutas marítimas entre Europa y Asia supuso el auténtico final de la Ruta de la Seda, y la zona de Asia Central se mantuvo ampliamente desconocida por Oriente y Occidente hasta la llegada de Rusos y Británicos en el siglo XIX.

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